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soyshua.dev
№ 03 · Marketing y funnels 07 JUL 2026

Por qué (todavía) no tengo un funnel de venta

Todo el mundo espera que te venda algo

Cuando alguien llega a un sitio como este, espera el guion de siempre: contenido gratis arriba y, en algún punto, el descuento, la llamada, el “agenda aquí”. El funnel.

Aquí no lo vas a encontrar. Y no es que no sepa hacerlo —de hecho estudio a Russell Brunson, que probablemente es quien mejor lo ha explicado—. Es una decisión.

Qué es este lugar, en realidad

soyshua.dev no es una tienda. Es un taller abierto.

Soy emprendedor de una SaaS y aquí hago una sola cosa: comparto lo que voy aprendiendo en el camino. Mis pruebas, mis errores, lo que funcionó y lo que no. Lo recopilo por si a alguien le sirve.

No lo hago por estrategia. Lo hago porque si mi experiencia —sobre todo mis errores— le ahorra un tropiezo a otro que está construyendo, eso me da energía para seguir intentándolo. Ese es el trato, y por ahora es suficiente.

Por qué no meter un funnel aquí (todavía)

Un funnel existe para vender algo concreto de forma repetible. Es una máquina: entra un desconocido por un lado, sale un cliente por el otro. Es una herramienta buenísima —cuando tienes qué vender y a quién.

El problema es confundir los planos. Si a esta bitácora le monto un funnel, el incentivo cambia: ya no escribo para compartir, escribo para convertir. Y el lector lo huele. Lo que construyo aquí no es una lista de correos que exprimir: es confianza. Y la confianza no se fuerza con una cuenta regresiva.

Digo “todavía” porque no soy ingenuo: quizá algún día ofrezca algo desde aquí. Pero será cuando exista y tenga sentido, no para no dejar el tráfico “sin monetizar”.

Dónde sí tengo un funnel: Nei Digital

Aquí está el matiz honesto: yo sí uso funnels. Solo que en el lugar correcto.

Nei Digital es mi negocio, y ahí sí hay una oferta, un producto y una máquina de venta. De hecho, justo ahora corre una campaña de 30 días en Meta Ads para probar todo lo que rediseñé en la nota anterior: los nuevos planes, los nuevos precios.

Ese es el lugar del funnel: un negocio con algo que vender y una hipótesis que probar. No mi bitácora personal.

La distinción que me costó ver

Separé dos cosas que antes mezclaba:

  • El activo de largo plazo: mi marca, mi credibilidad, la relación con quien me lee. Se construye dando, sin pedir. Sin funnel.
  • El motor de conversión: el negocio, con su oferta y su campaña. Ahí el funnel no solo cabe: es necesario.

Meterle un funnel al primero para acelerar habría quemado justo lo que lo hace valioso.

Entonces, ¿qué gano yo?

Nada inmediato, y está bien. La apuesta es a largo plazo: que este taller abierto valga la pena por sí mismo, y que el día que tenga algo que ofrecerte desde aquí, ya me hayas visto trabajar lo suficiente para confiar.

Por ahora, esto no es una tienda. Es un taller con la puerta abierta. Pasa cuando quieras.

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